Los animales más pequeños del mundo

Micos que caben en una pequeña taza de café y camaleones que no superan el tamaño de una uña de pulgar y colibríes que por su tamaño se confunden con insectos, son muestras de los animales más pequeños del mundo.

Varias de estas extrañas criaturas habitan en lo que solían ser apartadas regiones, como Madagascar isla del sureste de África. Sin embargo, actualmente se encuentran amenazados por las actividades humanas. Otros de estos sorprendentes animales, sencillamente son “equivocaciones” de la naturaleza. Tal es el caso de “Pulgarcito” un caballo de solo 17 pulgadas de alto. Pero otra cosa que estas criaturas comparten, es el hecho de que resultan hermosos y enternecedores.

Por ejemplo, tenemos al mono titi pigmeo. Es un animal muy raro que habita en el Amazonas, en los bosques más densos de Perú, Brasil, Colombia y Ecuador. El mono titi pigmeo es el mono más pequeño del planeta. Llegan a medir como máximo 35 centímetros de altura y un peso de 100 gramos a llegar a la adultez.

También interesante es el murciélago abejorro o nariz de cerdo. El nombre científico de este animal es Craseonycteris Thonglongyai, y habita en Birmania y Tailandia. Este murciélago se desarrolla en cuevas de cal, pesa no más de 2 gramos y mide 2.9 centímetros, aunque la envergadura de sus alas puede alcanzar los 15 centímetros.

Ahora comentaremos acerca del camaleón Brookesia Mínima, que habita en la isla de Madagascar. Es uno de los reptiles más pequeños que existen puesto que mide menos de una pulgada. Apenas y se le advierte, entre las hojas y la corteza. Lo más curioso es que el camaleón Brookesia Mínima es idéntico a un camaleón convencional, pero en versión diminuta.

Lo que sigue es comentar acerca de la carpa Paedocypris, el pez más pequeño de los que tienen registrados los científicos y biólogos marinos. Este animal fue descubierto en los pantanos de Sumatra hace siete años. Los adultos de la carpa Paedocypris crecen solamente 7.9 milímetros. Asombroso pez, tiene un cráneo sumamente rudimentario que deja descubierto su cerebro. Se alimenta de plancton. Lo lamentable es que se encuentra en riesgo de extinción, debido al daño ecológico que se le está causando a los pantanos de Indonesia, por los cultivos de aceite de palma.

Por último, hay que mencionar al Tarsier filipino, un primate extraño que se pasa los días acurrucado en huecos y candados de los troncos. Únicamente por las noches sale de su escondrijo para cazar insectos. Curiosamente los ojos del Tarsier filipino son más grandes que su propio estómago. Mide de 3 a 6 pulgadas sin considerar su cola. Imposible terminar sin referirnos al asombroso colibrí abeja de 2 pulgadas y 1.8 gramos de peso.

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