Templo de Analco, Durango

Como sucede con otros sitios de gran tradición minera en nuestro país, el estado de Durango se creó gracias al impulso de notables yacimientos mineros, los cuales habían sido hallados por exploradores españoles, a lo largo de los siglos XVI y XVII. Conforme la nueva cultura se desarrollaba, se hizo patente la nueva fe que estos extranjeros traían consigo y que paulatinamente fue adoptada por los habitantes autóctonos.
Para conseguir tal nivel de penetración en la comunidad, los misioneros españoles se adentraron a las regiones más ásperas del territorio duranguense, y gracias a las favorables condiciones económicas del siglo XVIII, ellos lograron fundar conventos, misiones y templos en diversas zonas del estado. De todas estas construcciones aún perduran ejemplos admirables y uno de ellos es el hermoso Templo de Analco, el cual fue edificado en un lugar que había sido ocupado por religiosos franciscanos, desde el siglo XVI.

El Templo de Analco es una construcción religiosa de cruz latina, y cuenta con una capilla por demás admirable: la de San Juan Bautista de Analco. El edificio que actualmente puede visitarse fue construido en los tiempos del porfiriato y se levanta sobre la antigua misión de donde surgió, con el paso del tiempo, la ciudad de Durango, capital del estado homónimo.

Qué visitar en el Templo de Analco

Localizado en el barrio de Analco, el templo que les recomendamos está considerado como uno de los monumentos más representativos de la capital duranguense. La actual estructura arquitectónica del Templo de Analco comenzó a ser construida en las últimas décadas del siglo XVIII y fue finalizada a mediados del siglo XIX. En ese mismo lugar antes aparecía la Ermita del Pueblo de San Juan Bautista de Analco, misma que al principio era un sencillo recinto de adobe y paja, pero que, con el aumento de la feligresía, creció y motivó la construcción de la Antigua Capilla de la Virgen de Loreto.

La fachada del Templo de Analco es una combinación de diferentes estilos particulares del siglo XIX, por ejemplo, el clásico, gótico y mudéjar, la mezcla anterior se explica en parte por las diferentes etapas constructivas que experimentó el templo. Cabe mencionar que en una de las esquinas de su planta, el templo, cuenta con la cruz latina mencionada y con dos admirables capillas a las que puede ingresarse tras cruzar un gran atrio.

Los detalles góticos del templo de Analco pueden identificarse en los picos en forma de ojiva con los que cuenta; un arco terminado en punta, cantera y filigrana y además, la forma de la torre, la cual está integrada por dos cuerpos, particularidades musulmanas derivadas de la tradición arquitectónica mudéjar, de procedencia árabe. Otros elementos destacados de este edificio sacro son sus varios altares, su púlpito, un soberbio coro y varias columnas estriadas dignas de contemplarse.

Cómo llegar al Templo de Analco

El Templo de Analco se encuentra entre las calles de Belisario Domínguez y Volantín, en la Colonia Barrio de Analco, ciudad de Durango.

Información relevante acerca del Templo de Analco

Recomendamos admirar en la portada del Templo de Analco, la clave donde aparece un diminuto nicho ojival, que incluye la representación de San Juan Bautista y un antiguo reloj. Por otra parte, también interesantes son la torre y los mencionados altares, los cuales fueron creaciones del famoso escultor Benigno Montoya en los comienzos del siglo XX.

Actividades a realizar en el Templo de Analco

Recomendamos visitar este noble edificio de la ciudad de Durango, especialmente durante el mes de junio, ya que el día 24 se celebra al patrono de la comunidad, San Juan Bautista. Como parte de estos festejos, se efectúan el canto de las tradicionales “Mañanitas”, la presencia de danzantes oriundos del mismo Barrio de Analco y los infaltables espectáculos de pirotecnia, una vez que ha oscurecido. En cambio, durante el día, la celebración se realiza con juegos mecánicos, música regional y muestras gastronómicas de la región.
También aconsejable es conocer el Jardín Analco, el cual se localiza a un costado del templo que hemos comentado. Cerca de allí, aparecen otros lugares imperdibles de la capital duranguense, como el Paseo de las Alamedas, el Boulevard Dolores del Río y muchas fuentes y pequeños parques.

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