Petatlán, Guerrero

El nombre de este municipio guerrerense deriva de las palabras náhuatl petatl (petate) y tlán (junto), de tal manera que el significado de Petatlán es “junto al petate”. La cabecera municipal lleva el mismo nombre y cuenta con unos 20 mil habitantes. En el siglo XI, Petatlán estaba habitado por los indígenas chumbias, pantecas y cuitlatecos, pero en 1497, los aztecas, dirigidos por el tlatoani Ahuizotl invadió la Costa Grande, por los rumbos de Juluchuca y Petatlán. En el año de 1504 Moctezuma instauró la provincia de Cihuatlán, a la cual estaba integrada la comunidad de Petatlán.

Una vez que se consumó la conquista española, Petatlán fue ofrecida como encomienda a Ginés de Pinzón y los lugareños fueron evangelizados por el fraile agustino Juan Bautista Moya, quien en 1550 congregó a las familias indígenas de la zona y fundó la población como tal. Tras la integración de la república federalista Petatlán fue integrado al distrito de Acapulco y en 1870, fue reconocido como municipio, teniendo como cabecera el pueblo homónimo.

Qué visitar en Petatlán

En muchos de los sitios del estado de Guerrero, la naturaleza más pura se combina con valiosas manifestaciones culturales; exóticos parajes silvestres se combinan con admirables edificios de gran importancia histórica. Algunos de estos tesoros naturales y culturales están vinculados a viejas leyendas que cautivan la imaginación de lugareños y turistas. Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en la Iglesia del Padre de Jesús de Petatlán. En el interior de este templo católico existe una escultura de Cristo, la cual, según se cuenta, apareció en las más asombrosas circunstancias. En la actualidad la escultura está considerada como muy milagrosa.

La mencionada iglesia se levanta en pleno zócalo de Petatlán, donde además se puede gozar de su típica plaza, con un kiosco rodeado de vegetación, el edificio del Ayuntamiento Municipal y la Casa de la Cultura. Transitando por sus calles principales se hallará el mercado de productos de oro, donde los precios son muy accesibles. Una de las razones de ello, es que son los mismos artesanos quienes ponen a la venta sus creaciones, las cuales, además, son de una calidad excepcional.

Para comer, se tiene la oportunidad de gozar de las delicias culinarias que se ofrecen en Petatlán o en un lugar cercano conocido como El Calvario. Son sitios en donde son habituales los tamales de carne de chivo preparados en hoja de plátano y otros guisos que se cocinan con la sal que se obtiene de los Esteros Las Salinas. Para quienes gusten del pescado y los mariscos, entonces lo mejor es acudir a las cercanas Playa La Barrita y Barra de Potosí, y en específico para degustar ostiones, la Laguna Estero Valentín, donde se preparan ostiones frescos de las maneras más variadas, en un entorno de paisajes silvestres de extraordinaria belleza.

Una recomendación más, corresponde al sitio arqueológico de la Soledad de Maciel, en donde se observan interesantes petrograbados, ofrendas y adoratorios de enorme valía patrimonial e histórica.

Como llegar a Petatlán

Una alternativa para viajar desde la Ciudad de México hasta Petatlán, es siguiendo la ruta hacia Cuernavaca y posteriormente continuar por la Autopista del Sol. Esta última carretera de peaje, nos conduce directamente a Acapulco. Desde este famoso puerto se continúa el viaje a través de la carretera 200 con destino a Zihuatanejo y después a Petatlán.

Información relevante acerca de Petatlán

Petatlán exhibe tres clases de climas: uno subhúmedo, uno semicálido y otro cálido, si bien el más frecuente es un clima semicálido, con abundantes lluvias en verano. Por cierto, la temporada de lluvias en Petatlán abarca desde el mes de junio hasta mediados de octubre.

Actividades a realizar en Petatlán

La celebración tradicional más relevante de este municipio guerrerense es la de la Semana Santa, la cual tiene como objetivo honrar al Padre Jesús de Petatlán. En general se trata de un atractivo lugar del estado de Guerrero, con atracciones tan recomendables como las playas, Cayacal, La Burrita, El Mirador, Valentín, Juluchuca y la mencionada Barra de Potosí. En las áreas boscosas de la zona, existen numerosos arroyos que en tiempos de lluvia incrementan su caudal, derivando en hermosas cascadas que ningún turista o viajero se debe perder.

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