Los murales de Rivera en Palacio Nacional

A un costado del Zócalo capitalino, en el emblemático Palacio Nacional, se encuentra, probablemente, la obra más majestuosa de Diego Rivero: un conjunto de murales iniciados en 1929 que intentan explicar a través de una pintura didáctica la historia de México, con tradiciones prehispánicas, el proceso de conquista, la época colonial, la guerra y consumación de la independencia, el conflictivo siglo XIX, la revolución y las aspiraciones post-revolucionarias del muralista que idealizan a un país rumbo hacia al progreso y la inclusión social.

Mural central

El primer mural se encuentra plasmado sobre el muro de las escaleras principales,  es verdaderamente colosal y representa, sin duda, el mayor intento de entre todos los muralistas, por abarcar la historia nacional en un mismo espacio. Este mural se divide en tres partes, tres paredes unidas cronológicamente. Para comenzar, el visitante debe guiar su mirada a la pared derecha, cuya figura central es el príncipe de Tula Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl, quien se retrata como un gobernante de tez blanca rodeado por sus súbditos que le ofrecen tributos; asimismo, el fresco intenta reflejar la cosmogonía prehispánica íntimamente vinculada al sol, deidad que requiere de la sangre de los hombres para mantener el equilibrio del mundo.

En el centro de este grandioso mural se encuentran retratados los personajes más sobresalientes de la historia nacional, en su parte inferior se muestra a un altivo Hernán Cortés montado a caballo y preparando su lanza para atacar a un guerrero mexica. En el centro, sobresale el águila, símbolo principal del escudo nacional que fue retomado de la mítica fundación de Tenochtitlán. En total este mural debe incluir a más de doscientos personajes protagonistas de los hechos que marcaron el periodo colonial, la independencia, las constantes guerras del siglo XIX, la pax porfiriana y, finalmente, la revolución.

En la parte izquierda del mural, se encuentra el México emergente de la revolución, se ilustra el avance de la ciencia, una crítica a la religión católica como fuente de dinero para un séquito de curas privilegiados, los terroríficos avances bioquímicos aplicados en la primera guerra mundial y el incipiente conflicto entre la ideología socialista y el capitalismo, lucha de la cual, Rivera como ferviente partidario de las ideas marxista, pinta al mismo Karl Marx guiando a la clase obrera hacia una especie de paraíso terrenal.

El mercado de Tlatelolco

El siguiente mural de Diego Rivera plasma la idealizada cotidianeidad del mayor mercado del mundo prehispánico: Tlatelolco. El fresco muestra la variedad de productos del México antiguo: plantas, animales, ropajes y otros tantos productos. Al centro del mural destaca la figura del tlatoani o emperador, quien es llevado sobre los hombros de cuatro súbditos, mientras que, detrás de él, luce majestuosa la ciudad de Tenochtitlán, con su espectacular Templo Mayor luce dramáticamente expuesto con marcas de sangre derivadas de sacrificios humanos.

Civilización Totonaca

Destaca un tercer mural que muestra a una de las civilizaciones más avanzadas del mundo prehispánico: los totonacas. En el fresco sobresale la ciudad de El Tajín, con su imponente pirámide de nichos, se aprecia el juego de pelota y los voladores de Papantla. Como protagonistas del mural, se muestra dos grupos de nobles intercambiando mercancías.

Desembarco español y mestizaje

El último mural de Rivera es el más controvertido por su crudeza visual que evidencia el abuso y devastación que causó la conquista española sobre los pueblos indígenas. Los invasores se muestran inmisericordes ante el sufrimiento de sus nuevos esclavos, quienes son marcados con hierro ardiente, en el caso de rebelarse son colgados de los árboles, quedan inmunes ante nuevas    enfermedades letales y, finalmente, evangelizados. En pocas palabras, este fresco representa la destrucción de una compleja civilización en manos de avariciosos y barbáricos invasores.

Cómo Llegar

Es posible arribar al sitio a través del metro Zócalo. La entrada es gratuita.

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