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Lugares cerca de Monterrey para recibir el Año Nuevo

Celebrar el Año Nuevo lejos de la rutina tiene algo especial. No hace falta subirse a un avión ni cruzar medio país para sentir que se estrena etapa; a veces basta con tomar la carretera, dejar atrás los edificios de Monterrey y ver cómo el paisaje cambia poco a poco hasta volverse bosque, desierto, pozas turquesa o mar. Un par de horas de camino pueden ser suficientes para que el cierre de año se sienta distinto, más tuyo, más elegido.
1- Santiago
Cuando alguien busca una escapada rápida desde Monterrey, Santiago suele aparecer como primera opción. Está a menos de una hora hacia el sur, por la Carretera Nacional, a unos 35 o 40 kilómetros del bullicio urbano. El trayecto es corto, pero alcanza para que el paisaje cambie a montañas, curvas suaves, presas y el ambiente más tranquilo de un Pueblo Mágico, especialmente cómodo cuando se aprovecha la renta de carros que permite moverse con libertad.
Para recibir el Año Nuevo, muchos viajeros eligen una cabaña en la sierra, en zonas como El Manzano, o se animan a propuestas más diferentes como el bubble glamping, donde las habitaciones transparentes permiten ver el cielo estrellado desde la cama. La temperatura suele bajar bastante por la noche, así que entre fogata, mantas y algo caliente para tomar, el cierre de año se vuelve casi de película.
La combinación de naturaleza accesible, ambiente festivo y un camino corto lo convierten en una escapada perfecta para quienes no quieren manejar tantas horas pero sí sentirse lejos de la ciudad.
2- Arteaga
Si la idea de Año Nuevo ideal incluye frío, olor a pino y chimenea encendida, Arteaga es una gran candidata. Este Pueblo Mágico de Coahuila, conocido como la “Suiza de México”, está a unas dos horas de Monterrey, tomando la autopista hacia Saltillo y siguiendo luego rumbo a la sierra. Son alrededor de 160 kilómetros de camino, con buena carretera y un último tramo de curvas que anuncian la llegada a las montañas.
El gran imán de la zona es el complejo Bosques de Monterreal, donde el paisaje cambia por completo: bosques espesos, cabañas de madera, pistas de ski y trineo, alberca climatizada, spa y senderos para caminar entre árboles nevados cuando el clima se presta. Pasar Año Nuevo ahí implica olvidarse del reloj y marcar la medianoche frente a la chimenea o en alguna terraza, con el bosque en silencio alrededor.
Para quienes prefieren algo más sencillo, hay muchas otras cabañas en la región de Arteaga, algunas con vistas panorámicas y otras escondidas en medio del bosque. El atractivo está en la combinación de clima invernal, cielos despejados y la sensación de estar realmente lejos, aunque el regreso a Monterrey sea cuestión de un par de horas de manejo.
3- Cuatro Ciénegas

En dirección opuesta, hacia el norte y luego al poniente, aparece otro escenario completamente distinto. Cuatro Ciénegas, en Coahuila, es un Pueblo Mágico conocido por sus dunas de yeso, sus pozas de agua color turquesa y su paisaje desértico que parece de otro planeta. Desde Monterrey el camino toma unas tres horas y media o cuatro, según el tráfico, con cerca de 300 kilómetros por la carretera 57 y desvíos señalizados hacia la zona.
Para cerrar el año aquí, mucha gente elige alojarse en hoteles boutique rodeados de áreas verdes, albercas y restaurantes donde el tiempo se estira con calma. Aunque el hospedaje invita a quedarse a descansar, vale la pena organizar salidas a las dunas de yeso, hacer kayak o bici, o sumarse a recorridos por las minas de mármol y otros puntos de la región.
La renta de autos en Monterrey te permite pasar Año Nuevo con una mezcla extraña pero adictiva de desierto, agua cristalina y silencio. Ver el último atardecer del año teñir de naranja las dunas es un recuerdo que se queda mucho tiempo después de regresar a la ciudad.
4- Termas de San Joaquín
A hora y media aproximada de Monterrey, en La Azufrosa, Coahuila, se esconde un sitio que muchos definen como oasis en medio del desierto. Las Termas de San Joaquín combinan arquitectura sobria con bóvedas de piedra y una serie de pozas de aguas termales azufrosas que brotan de manera natural. El trayecto ronda los 120 o 130 kilómetros por carretera, lo bastante corto como para llegar en la mañana, instalarse y empezar a disfrutar ese mismo día.
Pasar Año Nuevo ahí tiene un ritmo mucho más pausado. En lugar de fiestas masivas o fuegos artificiales interminables, la propuesta se centra en descansar, aprovechar el spa, el temazcal, las albercas y las opciones de ecoturismo de los alrededores. Muchas familias se quedan varias noches, combinando momentos de relajación total con actividades ligeras como paseos en bici, observación de estrellas o caminatas sencillas.
Es un plan que suele conquistar tanto a parejas como a quienes viajan en grupo de amigos o familia multigeneracional, porque cada quien encuentra su propio ritmo dentro del mismo espacio.
Elige la ruta que marque el inicio de tu año
Alrededor de Monterrey las opciones para despedir el año son muy distintas entre sí, pero todas comparten algo en común: el camino es parte importante de la experiencia. Decidir si quieres nieve y chimenea, agua termal, desierto, glamping o mar ayuda a definir no solo el destino, sino también la forma en que quieres arrancar enero.
Planear con anticipación, revisar distancias, considerar tiempos de manejo y reservar hospedaje a tiempo hace que todo fluya mejor. A partir de ahí, solo queda elegir con quién compartir el viaje y qué tipo de recuerdos quieres llevarte de regreso. El resto lo ponen la carretera, el paisaje y esa sensación tan particular de contar hacia atrás, brindar y saber que el año que empieza te encontró exactamente en el lugar que elegiste.

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