Tlalmanalco y sus atractivos coloniales

Para llegar al pueblo de Tlalmanalco, en el Estado de México, hay que partir desde la capital del país y avanzar unos 50 kilómetros a través de la autopista 190. Lo que sigue es tomar la desviación a Chalco y proseguir por la carretera 115 hasta legar a Tlalmanalco.

Tras este breve viaje, los turistas se encontrarán con una hermosa población cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. Por su entorno natural, definido por altos árboles y los muchos atractivos culturales e históricos que posee, Tlalmanalco está reconocido como uno de los llamados Pueblos con Encanto.

En el centro de Tlalmanalco destaca el Ex Convento de San Luis Obispo, con grandes arcos de piedra labrada, un notable retablo churrigueresco y un claustro ornamentado con varios frescos que exhiben motivos vegetales, animales y figuras humanas. Sin duda estamos ante una de las obras arquitectónicas mejor preservadas de todo el territorio mexiquense.

Como construcción anexa, tenemos una espléndida Capilla Abierta, la cual, durante los días de la Colonia, servía de recinto evangelizador para los indígenas que aún no se habían convertido al catolicismo. Esta Capilla Abierta tiene además, una estructura de arcos hábilmente decorados con representaciones de querubines, ángeles, diablillos, y motivos particulares de la vida cotidiana de los habitantes de la región, como canastos, frutos y flores.

También en el centro de Tlalmanalco, se levanta un edificio en donde se encuentran instalados, tanto el Palacio Municipal, como el Museo Comunitario Nonohualca, en donde se atesoran varias piezas prehispánicas de gran valor histórico, la mayoría de ellas, relacionada con las comunidades indígenas chalcas que habitaron en la zona, antes de ser sometidos por los mexicas. Los nonohualcas son justamente uno de tales grupos étnicos.

Transitando rumbo al sur de la plaza principal del pueblo, se ubica el Portal de los Peregrinos, el cual integra quince arcos ornamentados con motivos de arte gótico y románico. Dichos arcos fueron edificados en el siglo XVI, para ofrecer descanso y cobijo a los peregrinos y viajantes, en su ruta hacia la capital del país.

En las proximidades de Tlalmanalco aparece otro sitio de enorme interés: el Parque Ecoturístico Dos Aguas, justo en las faldas del Iztaccíhuatl. Es allí donde se levanta el pueblo de San Rafael, con su plaza principal resguardada por bellos edificios estilo francés y que cuenta con un par de cines y un casino. En San Rafael se pueden adquirir artesanías de madera y variados adornos para navidad.

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