Tlacochahuaya, Oaxaca

Tlacochahuaya es una comunidad de raíces indígenas, que fue dedicada a la figura de San Jerónimo, advocación cristiana relacionada con un estilo de vivir hermético y orientado a la penitencia. El exconvento local fue construido a solicitud de Hernán Cortés, a mediados del siglo XVI y lo dirigió fray Jordán de Santa Catalina.

Cuando arribaron los españoles a esta región del actual estado de Oaxaca, Tlacochahuaya le fue entregada como encomienda a Gaspar Calderón y mucho después formó parte de los dominios de la corona española. Los religiosos recabitas utilizaron al pueblo de Tlacochahuaya a manera de mansión y vivienda, desde que fue fundado su convento.

Este grupo religioso se distinguía por si riguroso estilo de vida, orientado principalmente a la penitencia. Prácticamente vivían sepultados en vida, en cuevas que asemejaban sepulcros y practicaban continuamente la maceración y otras formas de martirio.

En Tlacochahuaya los recabitas se entregaron plenamente a estos singulares ejercicios de penitencia, de una manera estricta u fervorosa. Ellos pasaban años enteros de mortificación y de clausura. Algunos de los prelados del Convento de San Jerónimo fueron Fray Juan de Mata, Vicano Fray Juan de Berrio, el mencionado Fray Jordán de Santa Catarina y Fray Juan de Córdoba.

La población de Tlacochahuaya era de las más considerables dentro del área de los Valles, puesto que se contaban unos 300 matrimonios. Eran gentes dedicadas a la cosecha de membrillo, maíz, granada y el cuajinicuil, valioso antídoto en contra del veneno de diferentes animales. Las viviendas de los habitantes de este pueblo oaxaqueño, eran bajas y de techos de teja roja.

Qué visitar en Tlacochahuaya

De entre los atractivos que actualmente pueden disfrutar los turistas en Tlacochahuaya, se debe mencionar, el ex convento comentado previamente. Y es que el templo y complejo conventual de San Jerónimo, poseen retablos de gran belleza y calidad estética. También destaca en este mismo lugar un órgano de fuelle, construido en los tiempos del virreinato y localizado cerca del coro del templo.

Cerca del templo, aparece el Palacio Municipal son su gran pórtico, gruesas columnas y bella arquería. También destaca el lugar conocido como La Picota, en donde se exponían los reos para la vergüenza pública y como advertencia a quienes se dedicaban a la delincuencia. No lejos de este último punto, se puede visitar un notable reloj de sol, que aún utilizan muchas personas de la comunidad para regular sus actividades cotidianas.

Otro lugar imperdible para el caso de un paseo por Tlacochahuaya es el sitio arqueológico de Dainzu. El yacimiento lleva este nombre, aun cuando su nombre original sea desconocido hasta la fecha. Esta área prehispánica ha sido explorada solo parcialmente. En ella sobresalen un juego de pelota, más de 25 bajorrelieves, una tumba que data del periodo entre el 200 y el 300 antes de Cristo, y un adoratorio de pequeñas dimensiones que aún preserva decoraciones en color ocre y amarillo.

Cómo llegar a Tlacochahuaya

San Jerónimo Tlacochahuaya se encuentra al sudeste de la capital oaxaqueña, a unos 23 kilómetros siguiendo la carretera federal 190 con rumbo al istmo. Es preciso tomar el desvío a la derecha en el entronque que lleva a la comunidad.

Información relacionada con Tlacochahuaya

Las tradiciones gastronómicas de Tlacochahuaya se definen por platillos como el mole negro, el mole verde, la cegueza, es decir, mole amarillo con granos de maíz quebrajados, higados de puerco acompañados de huevo, el téjate, los tamales de tepil, el atole, el chocolate, el champurrado, el delicioso dulce de nicuatole y muchos otros antojitos de la región.

Actividades a realizar en Tlacochahuaya

Es pertinente viajar a los rumbos de Tlacochahuaya en el marco de alguna de sus muchas festividades y tradiciones municipales. Por ejemplo, toda el área se llena de colorido con la celebración de la Guelaguetza; pero también son disfrutables las actividades para celebrar a San Jerónimo el día 30 de septiembre.

Durante estas fiestas populares, el ambiente se llena con las melodías de las bandas de viento y los jóvenes ascienden a los cerros de la comunidad riendo y bailando, al ritmo de las melodías típicas de la región.

Por último, con respecto a las tradiciones artesanales de Tlacochahuaya, se deben destacar los bellos tejidos rústicos que se elaboran en esta comunidad oaxaqueña.

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