Sitio arqueológico del Cerro de la Estrella, Distrito Federal

El sitio arqueológico del Cerro de la Estrella se encuentra en el sureste de la capital mexicana. Los registros históricos indican que los antiguos moradores del altiplano central denominaban a este sitio como Huizachtecatl. El lugar fue muy relevante por el hecho de que en él, se efectuaba la ceremonia del Fuego Nuevo, el cual poseía un hondo significado para los moradores del Altiplano y las regiones colindantes.

Ubicada en la parte sureste del lago de Texcoco, las investigaciones arqueológicas indican que el Cerro de la Estrella estuvo habitado desde el periodo Preclásico Medio hasta el arribo de los españoles a México. Los primeros indígenas que exploraron la zona, se asentaron en las faldas del Huizachtecatl y allí establecieron pequeñas aldeas, viviendo de actividades agrícolas a pequeña escala y con una organización social muy incipiente. Los visitantes de esta parte de la Ciudad de México pueden observar algunos petroglifos realizados por estos indígenas en el paraje conocido como Cerro Chiquito.

Por otro lado, en la sección poniente del Huizachtecatl han sido hallados materiales líticos y cerámicos que muy probablemente datan de los años 500 al 100 a.de C. De hecho son muy similares a otros que han sido encontrados en la zona de Zacatenco.

Qué visitar en el Cerro de la Estrella

Las construcciones que fueron realizadas entre los años 100 y 650 d.C., se ubican en el área norte de esta área arqueológica y sus vestigios son cimientos y muros de estructuras palaciegas, que denotan una clara influencia de los teotihuacanos. Ciertos restos prehispánicos hacen patente la existencia de un espacio habitacional, justo en la mitad del Cerro de la Estrella. Tales estructuras datan del periodo Clásico Tardío, es decir, desde el 600 al 900 d.C. Por aquel entonces se levantaron muchas estructuras para fines civiles, debido a un notable aumento de la población. Lamentablemente todo ello se ha perdido debajo de las construcciones de los actuales ocupantes de esta parte de la capital y no puede ser contemplado por los visitantes y turistas.

De acuerdo a importantes registros históricos, entre los años de 900 y 1300 d.C. diversos grupos de chichimecas se establecieron en la zona poniente del Cerro de la Estrella y le dieron forma al pueblo de Culhuacán. Y aunque los habitantes de esta comunidad prehispánica consiguieron notables adelantos sociales y tecnológicos, y se gobernaron bajo un sistema teocrático y una dinastía de reyes, fueron derrotados por los aztecas. Lo anterior aconteció en el periodo comprendido entre el año 1300 y el 1521. De hecho, para mantener bajo vigilancia a los moradores de Culhuacán, los mexicas, fundaron la población de Iztapalapa. Tanto este último pueblo, como el de Culhuacán, tenían el cometido de proteger a la gran Tenochtitlan por el sur y además, de proveer alimentos a quienes habitaban en el centro.

Cómo llegar al Cerro de la Estrella

El área arqueológica del Cerro de la Estrella se encuentra en el sureste de la Ciudad de México y puede accederse a ella a través de la Calzada Ermita-Iztapalapa. Justo antes de arribar a la Avenida Javier Rojo Gómez, se sigue el camino que nos lleva a un sitio conocido como El Calvario. Se puede llegar en coche solo hasta el museo de sitio.

Información relevante acerca del Cerro de la Estrella

En la cima del Huizachtecatl fueron construidas algunas plataformas, por parte de los aztecas. Hay que recordar cierta visión del universo que tenían los aztecas, como una enorme flor de cuatro pétalos. Precisamente en el centro de esta flor, se levantaba la gran ciudad de Tenochtitlan.

Actividades a realizar en el Cerro de la Estrella

Vale la pena conocer el simbolismo de estos cuatro pétalos en la cima del Cerro de la Estrella. Ellos representaban los cuatro puntos cardinales: el este con el glifo de acatl, la caña; el oeste con el glifo de calli, la casa; el norte con el glifo de tecpatl, el cuchillo de pedernal y el sur con el glifo de tochtli, el conejo.

Es muy interesante profundizar acerca de la celebración del Fuego Nuevo, la cual se efectuaba cada 52 años, para así evitar la muerte del Sol. Los sacerdotes prehispánicos creían que si el Sol desaparecía, entonces habría una edad de tinieblas absolutas en el mundo y aparecerían los tsitsimeme, criaturas devoradoras de seres humanos.

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