Semana Santa en Avándaro

Dos son las iglesias principales de Avándaro y Valle de Bravo y son el escenario preponderante para las festividades de Semana Santa. En primer lugar tenemos al Templo de Santa María Ahuacatlán, con su admirable arquitectura de estilo antiguo. Inició siendo simplemente la Capilla del Calvario y posteriormente fue transformada en iglesia. En 1864 fue objeto de una reconstrucción integral, que aún no ha sido completada del todo.

En si altar principal, se puede observar la imagen de un Cristo Negro, muy venerado por los parroquianos de Avándaro y Valle de Bravo, en especial, durante la Semana Santa. El Templo de Santa María Ahuacatlán también se engalana con cuatro grandes lienzos, de temas bíblicos e indígenas mexicanos, del artista inglés Phillippa.

El otro edificio sacro que destaca en Avándaro y Valle de Bravo, en el marco de la Semana Santa, es la Parroquia de San Francisco de Asís. En sus inicios, era una estructura de solo dos naves, levantada por los religiosos franciscanos. En 1615, la construcción quedó en poder del clero secular.

De este tiempo, se preservan una pila bautismal, y una más, de agua bendita. La campana de la iglesia fue dañada en la Revolución, pero los lugareños se organizaron para repararla. En la segunda parte del siglo XX, fue construida una tercera nave y aun cuando todavía faltan algunos detalles por completar, se calcula que la Parroquia de San Francisco de Asís, se convertirá en el edificio religioso más alto del Estado de México.

Ahora bien, de entre las fiestas más relevantes de Avándaro y Valle de Bravo hay que mencionar la conmemoración de San Francisco de Asís, el 4 de octubre, los festejos guadalupanos del 12 de diciembre y por supuesto, la Semana Santa, con las varias actividades abarca, entre los meses de marzo y abril.

La Semana Santa se celebra en Avándaro y Valle de Bravo de una manera intensa y fervorosa. La actividad principal realizada en el marco de estas conmemoraciones, es el Vía Crucis, el cual tiene como escenario, un barrio distinto en cada día. Para ello, las casas, calles y locales comerciales de Valle de Bravo se colman de ornamentos morados y blancos, para así, de esta manera, señalar la trayectoria de la Vía Piadosa.

Al llegar el Viernes Santo, se realiza en Avándaro y Valle de Bravo una representación del Calvario de Jescucristo, en el Barrio de Santa María, y una más, en el Barrio de Barranca Seca.

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