San Martín Texmelucan, Puebla

En San Martín Texmelucan, Puebla, se encuentran numerosos monumentos arquitectónicos e históricos, así como también, hermosos parajes silvestres (por ejemplo, la recomendable laguna Ojo de Agua). Quienes visiten este hermoso rincón del país, hallarán diversos hoteles, restaurantes y opciones turísticas muy disfrutables, tal es el caso de notables edificios sacros y ex haciendas.

La zona que rodea a esta bella comunidad del estado de Puebla, estuvo habitada, casi seguramente, desde el año 1600 antes de Cristo. Lo anterior puede confirmarse al contemplar los sitios arqueológicos cercanos a Tecalzingo y Tepatlaxco. No obstante, tras la llegada de los conquistadores españoles, lo que hoy en día es San Martín Texmelucan, estuvo dedicado por completo a las tareas agrícolas. En cambio, en la actualidad San Martín Texmelucan sobresale por sus dinámicas comerciales e industriales.

Qué visitar en San Martín Texmelucan

En el corazón de San Martín Texmelucan, justo enfrente del Parque Hidalgo, se localiza la encantadora Parroquia de San Martín Obispo. Se trata de una construcción del siglo XVII. Vale la pena admirar la capilla de su sagrario.

En las cercanías del Palacio Municipal de San Martín Texmelucan, se levanta el Ex Convento de Santa María Magdalena, construcción del siglo XVII que luce una portada de cantera y un bello nicho adintelado. Allí se atesora una representación escultórica de María Magdalena. Y si bien el exterior del Ex Convento de Santa María Magdalena, no es excesivamente vistoso, cuenta con algunas reliquias realmente valiosas. Ejemplo de lo anterior es un órgano teutón del siglo XVIII, de madera sabiamente tallada, y además, un retablo en verdad admirable. En sus comienzos, este edificio se utilizó como convento dieguino, pero, a la postre, fue usado por los religiosos franciscanos.

Para quienes gustan de la arqueología, San Martín Texmelucan cuenta con el pequeño sitio arqueológico de Tepatlaxco, al cual los lugareños llaman como “Los Cerritos”. Este yacimiento prehispánico se encuentra en la base del cerro Totolqueme y aunque no cuenta con una aceptable infraestructura turística, vale la pena contemplar los nueve basamentos piramidales que incluye. El sitio arqueológico de Tepatlaxco se ubica a tan solo 4 kilómetros de San Martín Texmelucan y como comunidad prehispánica, tuvo su mejor momento, en el siglo II antes de Cristo. Los investigadores han hallado importantes vínculos entre este yacimiento prehispánico y otros de la zona, como Tlalancaleca y Cacaxtla.

Cómo llegar a San Martín Texmelucan

Para llegar a San Martín Texmelucan, hay que seguir la carretera federal 150 o bien, la autopista México-Puebla. San Martín Texmelucan se localiza exactamente a 39 kilómetros de la ciudad de Puebla.

Información relevante acerca de San Martín Texmelucan

Si bien no cuenta con la proyección turística de la Parroquia de San Martín Obispo o el Ex Convento de Santa María Magdalena, también es digno de interés, en San Martín Texmelucan, la Parroquia de San Martin Caballero. Este edificio del siglo XVII,  se perfila como un auténtico tesoro arquitectónico en la zona. Destaca por su estilo barroco y su noble fachada, que entrevera ladrillo y azulejos con perfil de petalillo.

Actividades a realizar en San Martín Texmelucan

En el marco de una visita a San Martín Texmelucan, es provechoso conocer dos lugares de enorme encanto: la laguna Ojo de Agua y la Ex Hacienda de Chiautla.

La primera es un manantial natural que comprende tres hectáreas. En sus alrededores se pueden llevar a cabo paseos y diversas actividades deportivas, por ejemplo, la pesca o el remo en lancha. Uno de los atractivos extras que  nos ofrece Ojo de Agua, son las panorámicas que desde allí se pueden obtener de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.

Por lo que se refiere a la Ex Hacienda de Chiautla, se trata de una propiedad que llegó a abarcar, durante cierto momento del siglo XIX, un total de 6 ranchos y 4 plantas generadoras de energía eléctrica, además, de vastos campos de magueyes y 3 tinacales enormes, lo que la constituyó, en su tiempo, en la finca pulquera más importante de la región. En una tentativa por dotar a esta propiedad de un encanto similar al Palacio de Versalles, en Franci, se le rodeo de jardines similares y se construyó una presa diminuta, para crear el efecto de un pequeño lago, en donde aparece un castillo de rojos tabiques y cuatro torres.

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