Qué visitar en Valle de Bravo

Valle de Bravo es un lugar de visita obligada, tanto para los turistas interesados en explorar los destinos de referencia en el Estado de México, como también para las personas deseosas de conocer los lugares a donde acostumbran pasar sus fines de semana y periodos de asueto, los habitantes del Distrito Federal. Valle de Bravo es atractivo por ejemplo, por su gran infraestructura turística, la cual incluye campos de golf, posadas, hoteles, restaurantes, discotecas, áreas de cabañas y otras vías de esparcimiento como servicios de renta de caballos y motos.

De la misma manera, en la Presa de Valle de Bravo– la cual forma parte del sistema hidroeléctrico de Cutzamala, que sirve para abastecer de agua a la capital de país-, se tiene la oportunidad de navegar plácidamente en lanchas de motor por los rincones más bellos de este cuerpo de agua. Es un ámbito perfecto para el disfrute de las motos acuáticas, el esquí, la pesca deportiva, y las competencias de regatas y lanchas de alta velocidad.

Otro sitio imperdible para visitar en Valle de Bravo es el Templo de Santa María Ahuacatlán, también conocido como  el Templo del  Cristo Negro. Se trata del edificio sacro con mayor antigüedad en Valle de Bravo y el núcleo comunitario del cual se formó esta población. Se localiza en el barrio más añejo de la comunidad y en su interior atesora la figura de un Cristo Negro al que tradicionalmente se le considera milagroso y curativo.

Igual de interesante es la Casa de Oración Maranathá, recinto edificado en la década de 1970 por los Carmelitas Descalzos. Desde aquel entonces, este lugar ha sido un espacio de gran profundidad espiritual, en donde los habitantes de Valle de Bravo pueden orar o meditar. Sobresale su arquitectura de cantera y sus amplios jardines.

Para todos aquellos en busca de los sitios indispensables para disfrutar en unas vacaciones en Valle de Bravo, las cascadas de Rio de Molino y de Velo de Novia son sitios por demás interesantes. Las características geográficas de la cuenca de Valle de Bravo favorece la aparición de diversos riachuelos y manantiales que abastecen al río Balsas. Tales cuerpos de agua derivan en hermosas cascadas y caídas que hacen las delicias del turismo. Ejemplos de lo anterior, los tenemos en la cascada de Río de Molino, ideal para los excursionistas y la de Velo de Novia, con su impresionante descenso de 35 metros.

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