Puebla y la tradición del amate

Un aspecto interesante de las tradiciones poblanas que vale la pena conocer, en paseos de fin de semana, es el de la producción de amate. Se trata de una práctica que que data de los tiempos prehispánicos. El amate se obtiene de la corteza del jonote, un árbol endémico de nuestro país y de Centroamérica.

En aquel entonces sólo los sacerdotes y brujos podían recortarlo. Era un árbol de color oscuro o blanco y tales tonalidades representaban el mal y el bien, de manera respectiva. El amate era colocado en los cadáveres para auxiliarlos en su ruta por el más allá y también era utilizado para elaborar figuras que eran quemadas en rituales diversos.

En la actualidad, la comunidad de San Pablito es la principal productora de papel amate. Es verdad que no existen ya demasiados jonotes en la región, pero aun así la tradición del papel amate, sigue cultivándose.

Algunas de las etapas más importantes de su fabricación artesanal son: la extracción de la corteza, la cocción, el aplanamiento y la exposición solar. Hoy en día también se produce papel amate de diferentes colores, ya que se tiñen las fibras con anilinas, plantas y tierras de color. También se trabajan hermosas creaciones artesanales como por ejemplo libretas, separadores de libros y pantallas para lámparas.

Otros sitios donde se puede hallar creaciones artesanales elaboradas en papel amate son el Tianguis de Analco y el Parián.

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