La Villa de Guadalupe, Distrito Federal

Es uno de los santuarios religiosos más importantes y visitados en el mundo. Es allí en donde desde hace más de cuatro siglos y medio, ha perdurado el sortilegio de la fe. Se trata de la Villa de Guadalupe, donde los danzantes bailan incansablemente para agradecer algún milagro recibido o bien, a donde miles de peregrinos acuden, con la esperanza de recibir por parte de la Virgen de Guadalupe, la solución a un grave problema. No hay en la Ciudad de México, ni en el resto del territorio nacional, un lugar equiparable en donde ser respiré la fe en cada mínimo rincón.

En los días prehispánicos, el árido Cerro del Tepeyac, estaba cubierto de maleza y espinas. En ese lugar se veneraba a la diosa Chalchihuitlicue, Matlalcueye o Tonantzin, tres denominaciones para una misma e importante deidad de nuestros antepasados indígenas. Entre los aztecas, Tonantzin era considerada como la madre de los demás dioses y su celebración congregaba a multitudes que acudían desde las más lejanas regiones de Mesoamérica. Cuando Cortés sitió la gran Tenochtitlan, el militar Gonzalo de Sandoval pernoctó en este sitio, al cual los españoles nombraron como Tepeaquilla. Posteriormente, el 9 de diciembre de 1531, al indígena Juan Diego se le apareció una virgen de morena tez, evento que marcó el inicio una nueva etapa de la Villa como centro de culto religioso.

Qué visitar en la Villa de Guadalupe

De inicio es provechoso conocer la antigua estación La Villa, del ferrocarril México-Veracruz, localizado en la calle Alberto Herrera, a lo largo de la ruta que llevaba de la Ciudad de México a Veracruz. Se edificó en 1907 y en nuestros días es la sede del Museo de los Ferrocarriles, recinto dedicado a la exhibición de obras de arte, como por ejemplo, fotografías y pinturas, acerca de los ferrocarriles. Allí también se exhiben piezas de maquinaria de estos colosos, lámparas de señales, aceiteras y muchas cosas más.

Luego, tras cruzar por el gran puente  que hay sobre la Calzada de Guadalupe, se accede a la Plaza Mariana, la soberbia explanada de la Villa, allí es donde, de entre la muchedumbre de venerantes, se pueden observar a los danzantes que ejecutan bailes prehispánicos en honor de la Virgen morena. Lo que sigue, es admirar la antigua basílica, un trabajo del arquitecto Pedro de Arrieta, concluido en 1739. Destacan en este edificio, sus cuatro torres esbeltas, el órgano monumental, los enormes lienzos que hay en los muros laterales,  y el admirable altar. Igual de interesante es el Sagrario, con su nicho-retablo salomónico y estípite, así como también una hermosa sillería tallada en madera.

Por supuesto, es imperdible admirar la monumental Nueva Basílica de Guadalupe, construida por un grupo de arquitectos dirigidos por Pedro Ramírez Vázquez. Cuenta con una gran planta circular y techumbre inclinada, el cual semeja en cierta manera el manto de la virgen. Este espacio- muestra destacada de la arquitectura cultivada en la segunda parte del siglo XX-, atesora, una imagen de la Virgen Guadalupana, que puede observarse y admirarse desde todos los ángulos. Para quien desee contemplarla desde un ángulo más cercano existe una rampa mecánica creada exprofeso para ello.

Cómo llegar a la Villa de Guadalupe

Se accede a la Villa de Guadalupe, localizada en la Ciudad de México, a través de las avenidas Insurgentes Norte, Eje 1 Oriente y Centenario.

Información relevante acerca de la Villa de Guadalupe

Otros edificios importantes en este histórico lugar, son el Convento y Capilla de las Madres Capuchinas, erigido en las postrimerías del siglo XVIII y el Museo de la Basílica de Guadalupe, ubicado detrás de la antigua basílica, en donde pueden contemplarse hermosas pinturas virreinales creadas por artistas de la talla de Cristóbal de Villalpando y Miguel Cabrera, entre otras valiosas piezas de arte sacro y novohispano.

Actividades a realizar en la Villa de Guadalupe

No hay que perderse otros puntos esenciales en la Villa, como la Capilla del Cerrito, el Cementerio del Tepeyac, la Capilla del Pocito, el Jardín de las Rosas y la Capilla de Indios, donde se cuenta estuvo albergada la imagen de la Guadalupana, durante años, antes de ser trasladada en 1709, a la basílica. La fachada de la Capilla de Indios data de 1694 y es de sencilla proyección.

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