La arquitectura de Tenochtitlan

La arquitectura de Tenochtitlan se define por diferentes clases de edificios, de entre los cuales sobresalen, las casas habitación, los basamentos piramidales, los templos y los edificios administrativos. Conocer cada uno de ellos, en sus particularidades principales, es una manera de profundizar en la organización social y urbana que manejaba la cultura azteca, una de las más valiosas del México Antiguo.

Las casas habitación estuvieron integradas por uno o varios recintos, e incorporaban techumbres elaboradas con fibras vegetales o bien, de un entortado de barro o mortero, colocado sobre anchos maderos redondeados. Ciertas ilustraciones, presentes en el famoso Códice Florentino, nos dejan ver que las techumbres de las casa habitación, eran planas y en otros casos, eran de las nombradas como de “dos aguas”. Los muros estaban construidos de bajareque o de piedra con estuco; las puertas, por su parte, contaban con jambas de madera y dinteles.

Los basamentos piramidales se edificaron, tomando como base, un núcleo de piedra y lodo, por medio de un método de pilotaje que los sujetaba al terreno del islote donde estaba edificada la ciudad. Con el propósito de aumentar el volumen del basamento, se colocaba sobre el primer nivel, uno segundo, y así sucesivamente. Los basamentos, por lo general, eran rectangulares, aun cuando hubo algunos que mezclaban tal rectángulo con un semicírculo. El acceso a la parte más elevada de los basamentos, se daba por una escalera definida por alfardas.

Los templos se ubicaban sobre los basamentos y constaban de un solo recinto. En lo que se refiere a los templos de mayores dimensiones, el basamento incluía dos escalinatas de acceso, definidas por alfardas que permitían llegar a un templo. De esta manera se proyectaba un templo doble. Las paredes de este tipo de construcciones, formaban un recinto rectangular, con un  techo que incluía almenas. En lo que se refiere a los templos, que se localizaban sobre basamentos que combinaban estructuras rectangulares y circulares, los muros de los templos eran circulares y la techumbre elaborada con fibras vegetales, era de forma cónica.

En lo relacionado a los edificios administrativos de Tenochtitlan, según lo que nos dejan ver los códices, constaban de varios recintos. Encima del dintel, antes de la moldura que mostraban las techumbres, las cuales eran planas, se colocaban adornos de cinco círculos. Los códices prehispánicos son valiosas fuentes de información para conocer detalles de los tipos de construcciones que conformaban a Tenochtitlan, la gran  ciudad  de los aztecas.

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