Historia de San Cristóbal de Las Casas

Localizada en una bella zona de la meseta, integrada a las montañas del norte de Chiapas, se localiza la comunidad de San Cristóbal de Las Casas. En 1524, el capitán español Luis Marín trató de conquistar este territorio, pero, al toparse con la feroz resistencia de los indígenas del lugar, optó por retirarse, sin dejar instalado ningún asentamiento para un posterior asedio. Luego, con la intención de pacificar esta zona de manera permanente, los españoles enviaron al también Capitán Diego de Mazariegos, el cual decidió atacar a las comunidades indígenas de lo que sería esta comunidad chiapaneca, en la famosa batalla de Tepechtía. Se sabe que muchos indígenas chiapanecos prefirieron arrojarse al Cañón del Sumidero, antes de rendirse ante las huestes invasoras.

Posteriormente, en el transcurso de un viaje realizado por Mazariegos en la región de los Llanos y Chiapa, cruzó por el valle de Hueyzacatlán. En un paraje de este territorio, Mazariegos resolvió fundar la población de Ciudad Real, a la cual nombró de esta manera en memoria de su ciudad natal, en la Península Ibérica.

Tras cuatro siglos, este antiguo asentamiento cambió este nombre de Ciudad Real, por el de San Cristóbal de Las Casas, lo cual fue a manera de homenaje por fray Bartolomé de Las Casas, célebre protector de los indígenas de esta zona del país. Otros personajes significativos en la fundación de esta comunidad chiapaneca fueron el propio Diego de Mazariegos, Luis de Luna, Pedro de Orozco, Pedro de Estrada, Francisco Gil, Francisco de Luitorre, Alonso de Aguilar y Alonso de Estrada, gobernadores y regidores de aquel entonces. La edificación inicial de San Cristóbal de Las Casas se llevó a cabo de una manera similar a la de otras ciudades coloniales en el territorio de la Nueva España.

En la actualidad este formidable Pueblo Mágico es uno de los más admirables y originales de los Altos de Chiapas. Mucho de este atractivo se debe a que San Cristóbal de Las Casas ha logrado conservar cierta proyección evocadora de sus orígenes virreinales, aún con el transcurrir de los siglos. En la vida cotidiana de los habitantes de esta población chiapaneca se hace patente esta misma circunstancia. Para comprobarlo, basta con acudir a su mercado popular, en donde uno puede hallar a muchos indígenas con sus coloridas indumentarias, los cuales acuden allí para ofrecer al público lo que han cosechado o elaborado con sus antiguas tradiciones artesanales.

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