Hacienda Temozón, Yucatan

Es un sitio para gozar del máximo lujo y buen gusto, en uno de los rincones más encantadores del estado de Yucatán. Se trata de la Hacienda Temozón, un lugar para el disfrute con la pareja en un fin de semana rebosante de diversiones y placeres. Desde que uno arriba a la Hacienda Temozón, se tiene la sensación de ingresar a la “casa del patrón” es decir, un ámbito reservado para pocos, fastuoso, enorme y pleno de carácter. Es interesante saber que algunas de las personas que aún laboran en la Hacienda Temozón, estuvieron en el lugar cuando aún se dedicaba a la producción de henequén. Estos mismos trabajadores, a los turistas interesados, les relatan algunas historias fascinantes acerca de los años dorados del oro verde.

Desde un enfoque hotelero la Hacienda Temozón, cuenta con instalaciones de excelencia, perfectamente acondicionadas para fines de alojamiento y máximo confort. El servicio que se ofrece en el lugar, es de primer nivel, las actividades que se llevan a cabo, satisfacen por completo las expectativas de los clientes. Mención aparte merecen la notable limpieza de todas las áreas y mobiliario de la hacienda, así como también, la gran comodidad que experimentan quienes deciden pasar sus vacaciones en la Hacienda Temozón. Con respecto al precio que se maneja en este sitio, hay que considerar que es un lugar un poco oneroso, ya que maneja habitaciones desde 220 dólares.

Qué visitar en Hacienda Temozón

En los dos edificios primeros se localizan las 28 habitaciones estilo suite, elegantemente amuebladas. El restaurante se localiza en la arquería del segundo conjunto; a continuación aparece la vasta alberca, que vincula con la casa de Máquinas, lugar en donde todavía es posible observar grandes maquinarías para el desfibramiento y empaquetamiento del henequén. En este espacio también se encuentra el spa de la hacienda. Allí se advierte que llegó a ser una de las haciendas más relevantes y con mayor prosperidad de todo Yucatán. En cierto periodo llegó a tener 640 trabajadores.

Lo que hace tan especial a la Hacienda Temozón, es la manera en la que acerca a sus huéspedes y visitantes al mundo del henequén y les descubre los secretos de su producción, de acuerdo a como se realizaba hace mucho tiempo. Esta formidable hacienda yucateca, preserva abundante maquinaria y herramientas habituales durante la época de oro del llamado oro verde.

Cómo llegar a Hacienda Temozón

Hacienda Temozón se localiza a 30 kilómetros de la ciudad de Mérida, capital del estado de Yucatán. El tiempo que toma llegar desde esta hermosa ciudad hasta la Hacienda Temozón es de 40 minutos aproximadamente. La dirección completa de la Hacienda Temozón es Km 182 Carretera Merida-Uxmal, Temozon Sur, Yucatan 97825, Mexico.

Actividades a realizar en Hacienda Temozón

Si se desea explorar más a fondo los territorios que comprende la Hacienda Temozón, se hallará una cueva en donde se accede a un cenote. Es un lugar lleno de sortilegio, que evoca sin problemas el inframundo de los antiguos mayas. Este sitio es tan especial y atractivo para quienes se hospedan en Temozón, que también cuenta con un spa y un salón de eventos. Existe otro cenote aún más lejano, solo que para llegar a él, hay que hacerlo en uno de los llamados trucks, los cuales son carritos tirados por burros y que transitan sobre viejos rieles que servían para transportar el henequén desde las lejanas plantaciones.

Información relevante acerca de Hacienda Temozón

En 1665 la Hacienda Temozón fue registrada como un negocio ganadero y como residencia de Diego de Mendoza, descendiente directo del conquistador español Francisco de Montejo. Posteriormente, en el siglo XIX, Carlos León Machado la convirtió en una hacienda dedicada a la producción de henequén. Por las reformas agrarias de los gobiernos derivados de las luchas revolucionarias de principios del siglo XX, la mitad del territorio que poseía la hacienda, fue devuelta al pueblo. Al final, la Hacienda Temozón conservó 3291 hectáreas de territorio. En 1937 el gobierno trató de confiscar la hacienda, pero finalmente le fue devuelta a la familia Peón, a mediados de la década de 1950. En la segunda mitad del siglo XX tuvo varios propietarios, hasta que en 1996 se acondicionó como hotel.

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