El Zócalo y la Alameda de Oaxaca

Un excelente punto de partida para conocer la ciudad de Oaxaca, es su Zócalo, al cual, también se le nombra como Plaza de la Constitución. Este lugar se constituyó en el centro de la ciudad de Oaxaca, desde los días de la Colonia. El Zócalo oaxaqueño se localiza en un entorno de antiguas construcciones cuya planta baja, de cara a la plaza, es nombrada por los lugareños como los Portales. Allí existen numerosos comercios y cafeterías y se perfila, sin duda alguna, como uno de los lugares predilectos de los visitantes de Oaxaca.

El portal más cercano a la catedral, justo en donde se encuentra un popular restaurante, es llamado el Portal de Flores. En este sitio, existe un establecimiento en donde se venden y pueden probarse deliciosos mezcales elaborados en la región. No lejos de allí se localiza el Portal de Palacio, donde antes estaba el Palacio Municipal y donde ahora se puede visitar el Museo de Palacio, recinto de exposiciones en donde se abordan temas de la cultura oaxaqueña y nacional. En las cercanías de este museo, aparecen el Portal de Mercaderes y el Portal de Clavería, también de enorme interés.

Imposibles de no visitar en el Zócalo de Oaxaca son: la Catedral, edificio del siglo XVI, reconstruida en diferentes fechas, por daños telúricos, adornada con detalles barrocos, nichos y columnas. Este edificio sacro cuenta con un diseño parecido a las catedrales de Puebla y la Ciudad de México; y la Iglesia de la Compañía de Jesús, de gran proyección barroca, con elementos clásicos y manieristas, un estilo plateresco y en cuyo interior, hay una capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, que incluye un texto relacionado con las apariciones de esta Virgen, escrito en náhuatl y doce lenguas más, por ejemplo, diferentes variaciones del zapoteco.

En un extremo del Zócalo, cerca de la Catedral, se encuentra la Alameda, el jardín más relevante de la capital oaxaqueña. Es un atractivo turístico- con un kiosko parisino- que se manifiesta de lleno de vida, en cualquier fecha del año, puesto que lugareños y turistas deambulan tranquilamente en torno a sus fuentes y árboles frondosos. Todo el tiempo hay en la Alameda, gente comiendo helado, leyendo, jugando, vendedores de algodones de azúcar y globeros o personas que simplemente buscan un lugar donde relajarse y disfrutar del plácido ambiente de esta ciudad. Rodean a la Alameda, algunos edificios interesantes como la Biblioteca Beatriz de la Fuente y el Museo de los Pintores, Correos y Telégrafos.

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