El Jardín de las Rosas en Morelia

Morelia es un caudal de atracciones turísticas que no parece agotarse, sino más bien, ofrece nuevas maravillas y descubrimientos, en cada ocasión que se le visita. Uno de los sitios más pintorescos de la capital michoacana, que por su proyección ante los viajeros, es motivo de admiración por turistas nacionales e internacionales, es el Jardín de las Rosas. Se trata de una pequeña plaza en el corazón de esta urbe purépecha, que cuenta con cafés, restaurantes y recintos culturales de enorme interés. En lo que sigue comentaremos más acerca de este bello lugar y su irresistible entorno.

El Jardín de las Rosas es una plaza pública de apacible ambiente, en donde, los fines de semana, escultores, músicos, pintores, y poetas se congregan, para así alimentar la bohemia atmósfera del lugar.

Un valioso recinto que se localiza en este sitio es el Conservatorio de las Rosas. Es una construcción que data del siglo XVIII y se perfila como el primer conservatorio musical de todo el continente. En tal escuela se puede gozar de recitales gratuitos por parte de los estudiantes de dicho instituto. Aunado a lo anterior, se trata de la sede del prestigioso Festival Internacional de Música de Morelia.

También cercano al Jardín de las Rosas, tenemos al Museo del Estado. Está instalado en una construcción del siglo XVIII. Abierto en 1986, este recinto museístico está enfocado a la promoción de la historia de Michoacán, desde los tiempos prehistóricos y hasta nuestros días. Uno de sus mayores tesoros es una botica del siglo XIX que se preserva inalterada.

El Teatro Ocampo, es otro sitio relevante que se debe mencionar. Fue edificado en el siglo XIX, gracias al empeño del arquitecto Luis Zapari y abrió sus puertas en 1830. Debido a una remodelación intensa, llevada a cabo en el año 2000, este teatro conserva una acostica perfecta. Allí se realizan espectáculos dancísticos, operísticos, exhibiciones cinematográficas y eventos para el público infantil.

También valioso es el Centro Cultural Clavijero, el cual antes fuera el Colegio de San Francisco Javier Clavijero. Tras la expulsión de los jesuitas, el edificio fue usado para fines diferentes, como por ejemplo, escondite de las tropas de Miguel Hidalgo. En nuestros días es una galería-museo, enfocada a las exhibiciones de arte y la impartición de talleres culturales y de creación artística.

Finalmente, cuando des un paseo por el Jardín de las Rosas, en Morelia, no dejes de conocer la Biblioteca Pública de la Universidad Michoacana, con su vasta colección de libros del siglo XV y hasta los inicios del XX, y el Mercado Valentín Gómez Farías, en donde se pueden adquirir dulces típicos y artesanías.

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  1. JARDIN DE LAS ROSAS

    “Rodeado por la cultura, la religión y ventura.”

    Lugar, punto de reunión,
    espacio de reflexión,
    de follajes, . . . de palomas,
    del viento, de los aromas.

    Calle de Santiago Tapia,
    erudición más prosapia,
    en mi Señorial Morelia,
    la poesía es cosa seria.

    Don Luis González Gutiérrez,
    de la docencia . . . un alférez,
    recordando al profesor,
    el paraíso en su honor.

    Bello Jardín de las Rosas,
    de leyendas asombrosas,
    de jóvenes, de viandantes,
    de Tata Vasco y Cervantes.

    En noviembre, día de muertos,
    un encuentro de intelectos,
    sus espíritus dialogan,
    lacónicos se desfogan.

    Dime, Miguel de Cervantes:
    ¿la injusticia es, hoy, cómo antes?,
    escúchame Tata Vasco:
    ¡la injusticia es, siempre, un asco!

    Arbol abrazado de otro,
    ante el prodigio me postro,
    camelinas enramadas,
    plantas por hierro cercadas.

    Sentir vida junto al tiempo,
    un edén sin contratiempo,
    las amistades, . . . amores,
    queremos pájaros, flores.

    Que vuelen las mariposas,
    que se posen sobre rosas,
    que la paz jamás se pierda,
    adoquín, cemento, piedra.

    Suelo de pasado antiguo,
    pisar que dulce apaciguo,
    frente al arte, que se asoma,
    gratas bancas, la Casona.

    Ventanales, sus balcones,
    cancioneros y canciones;
    gente de oro, fina mina,
    restaurants, cafés, cantina.

    Mesas rodeadas por sillas,
    muy verdosas las sombrillas,
    ricas viandas, frescos tragos
    que, pueden, causar estragos.

    Ecológica propuesta,
    la bicicleta dispuesta,
    los diarios, boleros . . . lustre,
    ¡ay, que sitio tan ilustre!

    Fuente donde el agua brota,
    chorro que fuerte rebota,
    convirtiéndose en sonido,
    alegrando nuestro oído.

    Malabares, acrobacias,
    de plebes aristocracias,
    de aplausos que son escasos,
    como preludio de ocasos.

    Las luces de los faroles,
    lindos, noctámbulos soles,
    guían seres que se cortejan,
    que llegan o que se alejan.

    Lucidora, muy latente,
    la Universidad presente,
    Nicolaita orgullosa,
    con su cantera preciosa.

    El Teatro, el Conservatorio,
    la Iglesia, su Adoratorio,
    estatal es el Museo,
    fiel . . . mi cultural deseo.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Morelia, Michoacán de Ocampo, México, a 27 de febrero del 2014
    Dedicado a mi Señora Madre, Josefina Aranda de Ramos (QEPD)
    Reg. SEP Indautor No. 03-2014-073110472600-14

  2. JARDIN DE LAS ROSAS

    “Rodeado por la cultura, la religión y ventura.”

    Lugar, punto de reunión,
    espacio de reflexión,
    de follajes, . . . de palomas,
    del viento, de los aromas.

    Calle de Santiago Tapia,
    erudición más prosapia,
    en mi Señorial Morelia,
    la poesía es cosa seria.

    Don Luis González Gutiérrez,
    de la docencia . . . un alférez,
    recordando al profesor,
    el paraíso en su honor.

    Bello Jardín de las Rosas,
    de leyendas asombrosas,
    de jóvenes, de viandantes,
    de Tata Vasco y Cervantes.

    En noviembre, día de muertos,
    un encuentro de intelectos,
    sus espíritus dialogan,
    lacónicos se desfogan.

    Dime, Miguel de Cervantes:
    ¿la injusticia es, hoy, cómo antes?,
    escúchame Tata Vasco:
    ¡la injusticia es, siempre, un asco!

    Arbol abrazado de otro,
    ante el prodigio me postro,
    camelinas enramadas,
    plantas por hierro cercadas.

    Sentir vida junto al tiempo,
    un edén sin contratiempo,
    las amistades, . . . amores,
    queremos pájaros, flores.

    Que vuelen las mariposas,
    que se posen sobre rosas,
    que la paz jamás se pierda,
    adoquín, cemento, piedra.

    Suelo de pasado antiguo,
    pisar que dulce apaciguo,
    frente al arte, que se asoma,
    gratas bancas, la Casona.

    Ventanales, sus balcones,
    cancioneros y canciones;
    gente de oro, fina mina,
    restaurants, cafés, cantina.

    Mesas rodeadas por sillas,
    muy verdosas las sombrillas,
    ricas viandas, frescos tragos
    que, pueden, causar estragos.

    Ecológica propuesta,
    la bicicleta dispuesta,
    los diarios, boleros . . . lustre,
    ¡ay, que sitio tan ilustre!

    Fuente donde el agua brota,
    chorro que fuerte rebota,
    convirtiéndose en sonido,
    alegrando nuestro oído.

    Malabares, acrobacias,
    de plebes aristocracias,
    de aplausos que son escasos,
    como preludio de ocasos.

    Las luces de los faroles,
    lindos, noctámbulos soles,
    guían seres que se cortejan,
    que llegan o que se alejan.

    Lucidora, muy latente,
    la Universidad presente,
    Nicolaita orgullosa,
    con su cantera preciosa.

    El Teatro, el Conservatorio,
    la Iglesia, su Adoratorio,
    estatal es el Museo,
    fiel . . . mi cultural deseo.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Morelia, Michoacán de Ocampo, México, a 27 de febrero del 2014
    Dedicado a mi Señora Madre, Josefina Aranda de Ramos (QEPD)
    Reg. SEP Indautor No. 03-2014-073110472600-14

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