Reserva del Bolsón de Mapimí y Zona del Silencio

A continuación vamos a recomendar dos estupendos lugares para visitar, con fines ecoturísticos, en el estado de Durango, Pocos lugares en México- y en general en todo el continente americano-, resultan tan propicios para la contemplación de la naturaleza y la ecodiversidad que allí se manifiesta. Las condiciones naturales de estos sitios duranguenses, hacen que los visitantes se vean inmersos en impresionantes parajes, difíciles de olvidar, por su rotundo exotismo. Se trata de la Reserva de la Biósfera del Bolsón de Mapimí y la famosa Zona del Silencio.

La primera recomendación nos lleva a una de las áreas silvestres más admirables del estado de Durango, aunque también comprende parte de Coahuila y de Chihuahua. La parte  de la Reserva que corresponde a los municipios duranguenses de Tlahualilo y Mapimí, es la más baja del todo el estado. Es interesante saber que en esta área únicamente llueve 266 milímetros de agua a lo largo del año. De tal suerte que, la temperatura imperante ronda los 28 grados centígrados durante el día y los -7 durante la noche. Debido a las particularidades geográficas de esta reserva, se pueden distinguir varios tipos de suelo: arcilloso, salino, de grava y de yeso.

Además, la Reserva de la Biósfera del Bolsón de Mapimí  es el hogar de 350 especies vegetales, como matorrales, pastizales, vegetación de chaparral, etc; y 270 especies animales, incluyendo 36 especies de reptiles, 5 de anfibios, 200 de aves y 28 de mamíferos. También moran aquí varias especies en peligro de extinción: el halcón pálido, el aguililla de cola roja, el venado bura y la tortuga del bolsón.

Por lo que se refiere a la Zona del Silencio, esta se localiza en donde se conectan los estados de Durango, Coahuila y Chihuahua. También conocido como el vértice Trino, este lugar es el ámbito en donde se desarrolla un extraño fenómeno: las corrientes electromagnéticas del sol, chocan con las de la Tierra, provocando un espacio en donde se obstaculiza el paso de las señales radiales o televisivas. Así es como se forma una auténtica “zona silenciosa”, raro fenómeno que también se presenta en algunas otras partes del orbe.

Fue a raíz de la caía de un cohete estadounidense en la década de los setentas, que este sitio duranguense cobró fama mundial, y desde entonces se ha visto relacionado con avistamientos de ovnis, fenómenos paranormales y reportes criptozoológicos.

Como quiera que sea, la Zona del Silencio entraña un gran atractivo turístico, puesto que, además de lo que comentado, allí se pueden observar fósiles prehistóricos de procedencia marina, manantiales y corrientes subterráneas. Se recomienda explorar la Zona del Silencio a caballo o en bicicleta.

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