Datos asombrosos para viajeros

Pocos hombres han sido tan sabios como Herodoto, llamado el “Padre de la Historia”. Célebre personaje del mundo antiguo, Herodoto logró pasar a la posteridad por sus famosos libros, donde se nos relatan los acontecimientos más relevantes de su momento histórico. Pero en este mismo libro, Herodoto también incluyó muchos datos asombrosos, a medio camino entre la fantasía y la realidad. De tal manera que, evocando a este ilustre viajero, comentaremos algunos datos extraordinarios de diferentes partes de mundo, dedicados a los viajeros.

Quienes viajan a Roma gozan de una gran experiencia turística, no exenta de cosas maravillosas. Una de ellas es la tradición del puente Milvio, que se levanta sobre el río Tiber. Allí, miles de parejas acuden para jurarse amor eterno. Ellos proceden a inspiración de una novela de Federico Moccia, en donde se nos relata un pasaje en donde una pareja coloca un candado rodeando un poste y luego lanza las llaves en la corriente del Tiber.

Pero si de lugares sugestivos se trata, no hay que perderse el restaurante Muru Pops Down in TyTyri, localizado en una mina, al oeste del Helsinki, Finlandia. Para llegar a este restaurante, se tienen que descender más de 350 metros hasta una cueva de roca caliza. En este curioso lugar se sirve un menú de platillos inspirados en el elemento tierra.

No solo los lugares más profundos del planeta llaman la atención, sino también los más calientes. Uno de ellos, de los más impresionantes, se localiza en el Valle de la Muerte, en California, Estados Unidos. Allí se han registrado algunas de las temperaturas más elevadas en la historia reciente del mundo. En 1913, por ejemplo, se detectó en ese lugar una temperatura de 56.7 grados centígrados.

Más grato resulta comentar acerca del origen de las donas. Delicioso postre, este biscocho se inventó hace dos siglos y por aquel entonces lucían muy diferentes a como actualmente lo hacen. Se trataba de un bollo de masa frita sin agujero en el centro. No fue sino hasta que los panaderos que inventaron esta pieza, partieron de inmigrantes a Pennsylvania, que adquirió este pan el nombre que tiene y el agujero en el centro que le ha dado tanta celebridad.

Y si de comida se trata, entonces resulta interesante cierta tradición mexicana. Cada madrugada del día 31 de octubre, un grupo de indígenas purépechas de las islas michoacanas de Janitzio y los Urandenes, salen a cazar patos, incluso antes del primea luz del alba. Ellos se alumbran solo con algunas antorchas y lo que consiguen cazar es utilizado para la cena de los siguientes tres días, mismos que se dedican a la celebración típica del Día de Muertos.

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