Convento de San Mateo, Morelos

Abundante en almenas y hermosos murales, el admirable convento de San Mateo, en Atlatlahucan, Morelos, aparece en medio de una comunidad pintoresca, apacible y de gran atractivo para los viajeros.

Uno podría preguntarse acerca de lo interesante que tiene Atlatlahucan, pueblo morelense más bien pequeño. No obstante, los viajeros se llevan una grata sorpresa al visitarlo, con sus casas bien pintadas en color amarillo, con el guardapolvos rojos, banquetas limpias y muchos faroles. La Plaza de Armas de Atlatlahucan es una explanada bella y ordenada, con cuidadas jardineras, un pulcro Palacio Municipal y una hermosa fuente. Y como joya que engalana este alegre pueblo, sobresale el Convento de San Mateo, uno de los mejor conservados del estado de Morelos.

Las actividades evangelizadoras de los agustinos en Atlatlahucan, dieron comienzo en 1533. Fueron los frailes Jerónimo de San Esteban y Jorge Ávila quienes iniciaron la predicación en el lugar, si bien el convento fue construido posteriormente. Algunos estudiosos señalan el periodo de su edificación entre 1570 y 1580. Por lo demás, fue uno de los últimos conventos agustinos construidos en  esta parte de Morelos. Tras haber sido fundado en 1570, el complejo conventual estuvo dedicado a la Inmaculada Concepción, pero luego, se dedicó a San Mateo. En 1750, los agustinos dejaron el convento, el cual paso a poder del clero secular.

Qué visitar en el Convento de San Mateo

La iglesia del lugar sobresale por su elevada altura. Como ornamento más destacado exhibe una espadaña almenada, la cual se vio afectada en 1903, cuando le fue instalado en su centro, el cubo de un reloj. También interesante es la gruesa torre de su campanario, el cual tiene planta cuadrangular. Por lo que se refiere al interior de la iglesia, no conserva mucho de su decoración original. Por ejemplo, el altar original ha desaparecido y en su lugar han colocado uno más moderno, pero de escaso valor estético. Lo mismo sucede en lo que se refiere a las pinturas de sus muros, las cuales nos presentan imágenes de santos, pero la mayoría de ellas son modernas.

Ahora toca el turno de comentar acerca del claustro, el cual cuenta con dos niveles, arcos de medio punto y refuerzos de gruesos contrafuertes. Los muros del patio central lucen vistosas almenas con remate piramidal. En los muros que dan al patio se observan restos de pinturas murales con los anagramas XPS (Cristo) y IHS (Jesús Salvador de los Hombres). En el piso inferior del claustro, los visitantes pueden contemplar las bóvedas ilustradas con casetones de color blanco y rojo y otros motivos ornamentales.

Destacan asimismo las capillas, una de las cuales es abierta y la otra dedicada al Señor de Tepalcingo, con una portada con arco de medio punto, adornos de formas geométricas y patrones vegetales en esgrafiado. El interior de la Capilla del Señor de Tepalcingo, tiene un bello retablo barroco, sin columnas.

Cómo llegar al Convento de San Mateo

Hay que recorrer unos siete kilómetros en dirección suroeste, desde el centro del poblado de Totolapan, hasta el Convento de San Mateo, a través de la carretera estatal 2. Uno se percata de que ha llegado a Atlatlahucan cuando comienzan las casas con fachadas amarillo y blanco.

Información relevante acerca del Convento de San Mateo

Es interesante saber que en el pueblo de Atlatlahucan, la misa se celebra en latín y acompañada de cantos gregorianos. Esto se practica siguiendo las maneras anteriores al Concilio Vaticano II.

En el interior de la capilla abierta que se encuentra en el convento, se conservan vestigios de antiguos murales. Por los detalles arquitectónicos de esta capilla abierta, los investigadores piensan que data de cuando Atlatlahucan era solo una “visita”, sin una comunidad de frailes residiendo allí.

Actividades a realizar en el Convento de San Mateo

En el pueblo de Atlatlahucan existen excelentes fondas, restaurantes y antojerías para comer rico y barato. Además, en la Plaza de Armas se ubican tiendas para adquirir artesanías y diversos recuerdos, como figurillas de chinelos. Por ser necesarios en caso de urgencia, junto al Palacio Municipal se han instalado unos sanitarios limpios y eficientes. Enfrente del convento, se ubica el Museo Calmecac, modesto pero interesante recinto cultural que nos ofrece información arqueológica y del entorno silvestre de la región.

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