Buenos modales al volar

¿Te ha pasado que al tomar un vuelo para llegar al destino donde pasaras tus vacaciones, repentinamente alguien tiene un comportamiento indebido a bordo? De por sí para muchos volar es motivo de tensiones y nerviosismo, y si a ello le añadimos el mal comportamiento de algunos compañeros de vuelo, entonces todos pueden pasar un mal rato en esa parte de su travesía. Pero entonces ¿Cómo debemos comportarnos durante un traslado en avión? ¿Existen reglas de etiqueta aérea?

Por ejemplo, la hora del embarque es algo crucial y nunca falta aquella persona que avanza empujando, y golpeando a los demás con su equipaje de mano. Es muy molesto ver como esta persona atropella a los demás sin ningún remordimiento.

De la misma manera hay personas que exageran con su equipaje, llevando en el vuelo enormes maletas, sin que les importe invadir el espacio de los demás viajeros o los pasillos para el tránsito común. Es otro de los hábitos de vuelo que los viajeros deben evitar en la medida de lo posible.

Así también, no es raro hallar personas que se sientan en los lugares equivocados, los que se comunican con la tripulación a gritos o con malos modos, las que hablan en alta voz, justo en el mejor momento de la película o cuando tratamos de concentrarnos para leer.

Mención aparte ameritan los niños pequeños que viajan en nuestro mismo avión. En ocasiones los padres se descuidan en su vigilancia y cuidado, lo cual deriva en muchas molestias para los demás pasajeros.

Cuando nos aproximamos por vez primera al asiento que nos correspondió en un vuelo, es un instante de enorme expectativa. ¿No te ha pasado alguna vez que has tenido que soportar durante un vuelo, la charla de un indeseado compañero de viaje? Al respecto deseamos compartirle lo siguiente: una importante compañía aérea realizó un sondeo entre los mil viajeros, para conocer cuan dispuestos estaban a mantener una conversación con desconocidos, en el marco de un vuelo.

Los resultados de la encuesta revelaron que el 80 por ciento de los pasajeros, conversa con su vecino de asiento, siempre o en algunas ocasiones. El 20 por ciento restante, utiliza técnicas diferentes para evitar charlar con su compañero de asiento, como por ejemplo, fingir que leen, evitan el contacto visual con esa persona, fingen que duermen y el dos por ciento incluso, se dice padecer sordera. De este modo evitan mantener diálogo con alguien al que no conocen ni desean conocer. Por lo tanto, el compañero de vuelo que nos toque se vuelve un factor determinante para tener o no tener un viaje disfrutable.

Escribe un comentario